7 de Julio, acciones contra el G8 en Camp Toyoura
De las negociaciones previa entre l@s activistas japoneses y la policia habia surgido autorización para realizar una marcha de 20 kilometros, entre el campamento Toyoura y un punto a 6 kilometros de donde se esta celebrando la cumbre del G8. Esta marcha tendría que salir a las ocho de la mañana y seguir un recorrido que en su mayor parte transcurriría por carreteras secundarias. Cuando se informó de esto a las personas que estaban en el campamento hubo muchas, sobre todo activistas internacionales, que se opusieron por entender que caminar esa distancia sin que nadie nos viese y terminar tan lejos del hotel del G8 no tenía sentido. L@s organizadores y buena parte de quiénes estaban en el campamento no querían arriesgarse a una confrontación con la policía y no dejaban de recordar que salir en bloque del campamento a una hora distinta de la autorizada o coger juntos un tren supondrían la detención de quienes lo hiciesen y probablemente un asalto al campamento por parte de la policía. En este sentido, cabe resaltar que está habiendo grandes problemas de comunicación entre l@s activistas internacionales y la organización local, en parte por diferencias culturales y la dificultad de l@s internacionales para comprender las formas de protesta y la falta de libertad en Japón, pero también por falta de confianza.
En la mañana del dia 7 un grupo de un@s 50 activistas japoneses salió del campamento a la hora permitida, pero solo para realizar la mitad del recorrido. Esta marcha se realizó sin contratiempos, y cuando volvía al campamento fue recibida con aplausos por la segunda marcha, que se disponía a salir.
La segunda marcha, que no estaba autorizada, salió cerca de las 12 de la mañana, tras hacer una declaración de apoyo a los detenidos el dia 5 en Sapporo [1 y 2]. Su propósito era caminar hasta la estación más cercana y allí coger un tren hasta un punto cercano al final de la marcha que había sido legalizada. Destacar que ambas estaciones estaban dentro del recorrido de 20 kilometros autorizado. Si, como decian los organizadores, la policía no permitía a los activistas coger el tren estos podrían demostrar la falta de libertades que impera en japon. Esta segunda marcha se componia de unas 80 personas, la mayoria activistas internacionales, que comenzó a caminar bajo una intensa lluvia. La policía fue más allá de todas las previsiones respecto a donde iba a bloquear la marcha pues no permitió que se avanzara más de un kilometro y medio, desplegando más de cien policias antidisturbios. L@s manifestantes se detuvieron a unos metros de las líneas policiales mientras un par de delegados intentaban negociar con la policía. Los acuerdos previos entre l@s activistas incluían no forzar la situación, evitando detenciones y/o que la policía atacase el campamento, por lo que al comprobar que la policía no cedería y tras haber permanecido allí 30 minutos bajo la lluvia se decidió volver al campamento. Poco despues de llegar al campamento la policía se acercó a la puerta del mismo, pero al cabo de un rato se retiró (video).
En relación a la situación represiva en Japón, Melissa Cohen, una activista británica del equipo legal que está apoyando a los activistas a lo largo del encuentro del G8 dijo hoy: “Aquellos de nosotros que normalmente nos movemos en contextos Europeos, es duro de aceptar el nivel de represión que estamos enfrentando aquí. Aquí la gente está en peligro de ser culpable de asociación. Esto crea un ambiente altamente represivo y hace muy difícil para los movimientos sociales cumplir con su función democrática.
Lisa Suzuta, una activista feminista japonesa dijo: “Muchos de nosotros sentimos preocupación y nerviosos. Si mi amigo es arrestado, será duramente interrogado, incluso durante la noche. Ser constantemente interrogado e intimidado durante 23 días sin entrenamiento es muy duro, y es una práctica común aquí. Es casi como tortura. Además la presión sobre la familia es muy dura de aceptar, registros de casa de familiares incluso aunque no estén involucrados (…)”